¿Qué imágenes no conviene cortar demasiado finas?
Que una imagen sirva para puzzle no depende de lo bonita que sea, sino de si las piezas vecinas se distinguen. Colores cercanos y poco contorno: baja el número de piezas para que se lean. Contornos claros y colores distintos: admite más piezas. ¿Dudas? Prueba con menos piezas y súbelas cuando confirmes que se reconoce bien.
Escenas de colores parecidos
Nieve, niebla, hojas, agua, cielos nocturnos: a menudo grandes zonas de color casi idéntico. Tras cortar, piezas de sitios distintos se parecen mucho y se colocan mal con facilidad.
Baja el número de piezas. Con menos piezas, cada una es más grande y curvas, ramas y contornos siguen claros. Bajar no significa que la imagen no valga: mantiene la imagen legible.
Escenas de contorno claro
Carteles, vitral, mapas y edificios con luz y sombra claras siguen nítidos tras cortar. Unas trescientas piezas les van bien; si la forma se reconoce bien, puedes acercarte a mil.
Si no estás seguro de un número alto, prueba primero una partida con menos piezas. Cuando confirmes que se reconoce bien, crea otra y súbelas poco a poco. Tamaño y tope de piezas en el detalle del catálogo son solo referencia: no hace falta llevar el deslizador al máximo.